
Observo el cielo profundo sin fin, el firmamento infinito que no acaba, la transparencia de mi ser.
Me confundo con la luz de las estrellas en la dilución tenue de mi cuerpo.

Blancos, negros, mil tonos grises para poder pertenecerte: senda que solo a tu lado puedo recorrer con ayuda de ese silencio tuyo, que llena mi forma de existir.

Palmas unidas que las manos tocan. Aliento profundo, aire lleno de vida.